Dónde colocar una zurda que va más allá de la defensa

En sus tres temporadas con el Bayer Leverkusen, Alejandro Grimaldo disputó 145 partidos en todas las competiciones, marcó 30 goles y repartió 45 asistencias. Son cifras ofensivas extraordinarias para un futbolista cuyo hábitat principal está en el lateral izquierdo y el carril. En la temporada 2025-26 añadió 14 goles y 12 asistencias entre todas las competiciones, manteniendo una producción muy alta en el curso en el que cumplió 30 años.

El Atlético de Madrid anunció oficialmente su fichaje el 30 de junio de 2026. Su contrato se extiende hasta junio de 2030. El club lo presentó como un jugador capaz de actuar como lateral y carrilero izquierdo, pero también en el centro del campo y en posiciones de mediapunta.

La cuestión, por tanto, no se limita a quién ocupará el lateral izquierdo. ¿A qué altura utilizará Diego Simeone esa zurda? ¿Cómo se coordinará Grimaldo con los jugadores que tenga por delante y quién protegerá el espacio que deje a su espalda? Su llegada puede modificar no solo el costado izquierdo, sino también la forma en que el Atlético construye sus ataques.

Ataca alternando el carril exterior y el interior

Grimaldo no es un lateral que se limita a recorrer la banda y enviar centros. Interpreta la posición de compañeros y rivales, se mueve entre el carril exterior, el medio espacio y las zonas centrales, y participa en el ataque desde diferentes alturas.

En el Leverkusen partía como carrilero izquierdo, pero en algunas jugadas se colocaba junto a los centrocampistas para intervenir en la circulación. Si el atacante de su lado se abría, podía ocupar el espacio interior. Si un compañero aparecía por dentro, él avanzaba por la línea de banda. Su posición no quedaba fijada al inicio de cada ataque: elegía el espacio que liberaban los movimientos a su alrededor.

Esa flexibilidad sostuvo buena parte de sus goles y asistencias. No solo centraba desde fuera, también remataba desde la frontal y llegaba a posiciones próximas al área. Además, asumía faltas directas y saques de esquina, lo que le permitía influir en el marcador tanto en juego abierto como a balón parado.

Definirlo como un organizador situado en la izquierda ayuda a entender su función. No significa que permanezca en el centro y dirija cada fase de la posesión. Parte desde la izquierda, alterna posiciones exteriores e interiores, hace avanzar el balón y participa en el último pase o el remate. La variedad de espacios que puede ocupar y de decisiones que puede tomar lo diferencia de un lateral basado principalmente en el recorrido vertical.

El Leverkusen le dio libertad para atacar

Grimaldo pasó por la cantera del Valencia antes de formarse en La Masia del Barcelona. No logró asentarse en el primer equipo y acumuló la mayor parte de su experiencia sénior en el Barcelona B antes de fichar por el Benfica en 2016. En siete temporadas y media disputó 303 partidos, marcó 27 goles, dio 66 asistencias y ganó cuatro ligas portuguesas.

Tras llegar al Leverkusen en el verano de 2023, se convirtió en el carrilero izquierdo del 3-4-2-1 de Xabi Alonso. Con tres defensas detrás del balón, podía avanzar con más libertad que un lateral dentro de una línea de cuatro. El central izquierdo y los centrocampistas gestionaban el espacio a su espalda, permitiéndole entrar por dentro o continuar hasta zonas cercanas al área.

En posesión, el Leverkusen también utilizaba una disposición asimétrica: Jeremie Frimpong mantenía la amplitud por la derecha mientras Grimaldo entraba hacia zonas interiores desde la izquierda. No era un mecanismo fijo en todos los ataques. Grimaldo también progresaba por fuera e intercambiaba su posición con el mediapunta o atacante izquierdo.

La clave estaba en que no quedaba limitado ni al exterior ni al interior. Se movía hacia la línea de pase más accesible según la posición defensiva del rival y, desde allí, elegía entre el centro, el último pase y el disparo. Los futbolistas situados detrás sostenían esa libertad y permitían que sus cualidades ofensivas aparecieran de manera constante.

El Leverkusen ganó la Bundesliga 2023-24 sin perder un partido y completó el doblete nacional con la DFB-Pokal. Grimaldo fue uno de los jugadores centrales de aquel equipo.

Después de la salida de Alonso, el Leverkusen destituyó a Erik ten Hag tras una etapa breve y nombró a Kasper Hjulmand en septiembre de 2025. El técnico danés también concedió a Grimaldo una amplia libertad posicional. Sus 14 goles y 12 asistencias en 2025-26 muestran que mantuvo su producción ofensiva después de la marcha de Alonso.

Eso no significa que vaya a repetir automáticamente las mismas cifras en el Atlético. En el Leverkusen, la defensa de tres, la posición de sus compañeros y la protección a su espalda sostenían sus incorporaciones. El Atlético tendrá que encontrar otra distribución que reproduzca suficientes condiciones para potenciarlo.

Qué cambia respecto a los laterales posteriores a Filipe Luís

Desde la salida de Filipe Luís en 2019, el Atlético ha utilizado perfiles muy distintos en la izquierda. Renan Lodi aportó conducción y avance vertical; Yannick Carrasco y Samuel Lino, desborde en el uno contra uno; Reinildo, fortaleza defensiva; Javi Galán, movilidad; y Matteo Ruggeri, recorrido y capacidad para repetir esfuerzos por la banda.

Cada uno contribuyó en un periodo o función determinados, por lo que sería inexacto afirmar que el costado izquierdo nunca funcionó durante esos años. Sin embargo, el club no consolidó a largo plazo un jugador que progresara desde zonas bajas, participara por dentro en la salida, generara el último pase y asumiera también el balón parado.

Ruggeri, incorporado para la temporada 2025-26, tuvo continuidad como una opción de banda basada en el trabajo defensivo y el recorrido. La llegada de Grimaldo no invalida lo que ha ofrecido el italiano. Sus perfiles son diferentes y, si Ruggeri continúa en la plantilla, Simeone podrá elegir entre ambos según el rival y el momento del partido.

Tampoco conviene presentar a Grimaldo como un sucesor directo de Filipe Luís. El brasileño combinaba defensa individual, colocación, progresión con balón y desdoblamientos a un nivel alto dentro de una misma función. Las mayores ventajas de Grimaldo aparecen en la distribución interior, el disparo y el balón parado.

Pueden ocupar el mismo costado, pero el reparto de sus cualidades es distinto. Grimaldo no llega para reproducir a Filipe Luís, sino para influir desde la izquierda de otra manera.

En defensa de cuatro, la coordinación por delante será decisiva

Si juega como lateral izquierdo en una línea de cuatro, la posición de Grimaldo dependerá mucho del futbolista situado por delante. Cuando Álex Baena o Ademola Lookman entren hacia dentro, Grimaldo podrá avanzar por fuera y aportar amplitud. Cuando el atacante permanezca cerca de la banda, él podrá colocarse junto al centro del campo y participar en la salida.

Su relación con Baena será especialmente importante. Baena puede entrar desde la izquierda y recibir entre la línea de medios y la defensa rival. Si Grimaldo ocupa al mismo tiempo ese mismo carril interior, la distancia entre compañeros puede reducirse demasiado y dificultar el avance por ese lado.

La situación cambia si uno ocupa el interior y el otro utiliza el exterior. Baena puede recibir arriba en el medio espacio izquierdo mientras Grimaldo lo supera por fuera. Otra opción es que Lookman mantenga la amplitud y fije al lateral rival para que Grimaldo reciba por dentro. Si pueden intercambiar esas funciones de una jugada a otra, la defensa rival tendrá que decidir continuamente cómo entregar marcas y perseguir movimientos.

El principal problema dentro de una línea de cuatro será el espacio que Grimaldo deje cuando avance. ¿Debe desplazarse el central izquierdo hacia la banda? ¿Tienen que Pablo Barrios o Johnny Cardoso ocupar la zona liberada? El jugador situado por delante también deberá reaccionar tras la pérdida y frenar la primera progresión rival.

Cuanta más libertad ofensiva reciba Grimaldo, mayor será la responsabilidad defensiva de quienes lo rodean. Su rendimiento en una línea de cuatro no dependerá solo de lo que genere, sino de que el Atlético pueda proteger su espalda y el espacio interior sin sobrecargar al resto.

La defensa de tres exige profundidad entre los centrales

Utilizar a Grimaldo como carrilero izquierdo en un 3-4-2-1 o un 3-5-2 lo acercaría al papel que desempeñó en el Leverkusen. Con tres jugadores en la última línea, podría recibir más arriba y concentrarse en llegar cerca del área o participar por dentro en la construcción.

La posibilidad de que el Atlético utilice una defensa de tres con continuidad es una cuestión distinta a la idoneidad de Grimaldo para ese sistema. A 10 de julio de 2026, Clément Lenglet se ha marchado cedido al Benfica y distintos medios siguen planteando la posible salida de José María Giménez este verano. Giménez continúa siendo jugador del Atlético en el momento de escribir este artículo, pero la incertidumbre sobre su futuro dificulta medir la profundidad de centrales con la que comenzará la temporada.

En esa misma fecha, las principales opciones del primer equipo son Dávid Hancko, Robin Le Normand, Marc Pubill y Giménez. Si el uruguayo se marchara, la plantilla quedaría corta para utilizar una defensa de tres de forma habitual. Las lesiones y sanciones reducirían todavía más las alternativas, por lo que sería necesario otro fichaje o una función definida para los defensas jóvenes.

Por eso es pronto para considerar la defensa de tres como el sistema base de Grimaldo. Primero habrá que saber cuántos centrales tendrá el Atlético cuando cierre el mercado. Simeone puede utilizarla como ajuste durante los partidos o iniciar encuentros con esa estructura si la plantilla se refuerza. La composición definitiva del equipo y el trabajo de pretemporada darán la respuesta.

La falta directa ofrece una salida en partidos bloqueados

La calidad de Grimaldo a balón parado es un arma clara que el Atlético puede utilizar desde el principio. Durante sus tres temporadas en el Leverkusen marcó nueve goles de falta directa. Según el club alemán, ningún jugador de las cinco grandes ligas europeas anotó más de esta manera durante el mismo periodo.

Contar con un lanzador capaz de amenazar la portería desde que el Atlético obtiene una falta cerca del área genera presión antes incluso del golpeo. Más allá del disparo directo, los defensas pueden mostrarse más prudentes al entrar, lo que puede conceder más espacio a los atacantes para conducir y regatear.

También puede intervenir en córneres y faltas indirectas. Si lanza desde ambos lados, su zurda puede enviar un balón cerrado desde la derecha y uno abierto desde la izquierda. El Atlético cuenta con otros especialistas, por lo que el reparto puede ajustarse según la posición del balón y el jugador al que se quiera buscar.

En partidos en los que el Atlético no consiga desordenar una defensa organizada en juego abierto, una falta directa u otra acción a balón parado puede abrir el marcador y cambiar el desarrollo del encuentro. La zurda de Grimaldo ofrece otra vía cuando el ataque se atasca.

Quién protege el espacio que deja al atacar

Las cualidades ofensivas de Grimaldo se aprovechan mejor cuando puede avanzar hacia posiciones altas. La contrapartida es que, tras una pérdida, debe recorrer más metros para regresar. La cuestión no es solo cuánto tarda en volver, sino quién ocupa su espacio hasta que lo hace.

En una defensa de cuatro, el central izquierdo puede desplazarse hacia la banda mientras un centrocampista cierra la zona central. Si Barrios o Cardoso se mueve hacia la izquierda, el Atlético puede perder temporalmente un defensor en el centro. Baena o Lookman también tendrá que reaccionar tras la pérdida, presionar al primer receptor y reducir la velocidad del contraataque.

Con 171 centímetros de altura, el juego aéreo no es una de las principales fortalezas de Grimaldo. Cuando el rival cambie el juego hacia el segundo palo, el central más cercano o un centrocampista puede tener que ayudarlo. Ante extremos o laterales altos, el Atlético debería evitar dejarlo aislado frente a balones elevados.

Las cifras de entradas e intercepciones tampoco bastan para definir su capacidad defensiva. El Leverkusen y el Atlético le exigirán defender en posiciones diferentes, a distintas distancias de sus compañeros y durante periodos distintos sin balón. Su capacidad para mantener la posición correcta y coordinarse con quienes lo rodean durante fases defensivas más largas deberá comprobarse después de su llegada.

Su contrato termina en 2030, cuando tendrá 34 años. El anuncio oficial del Atlético destacó que puede jugar también en el centro del campo y como mediapunta, lo que deja margen para ajustar su función durante los últimos años del acuerdo. Eso no implica que vaya a desplazarse al centro de forma inevitable con la edad. Las decisiones de Simeone y el estado físico del jugador determinarán cómo evoluciona su papel.

El éxito no se puede medir solo en goles y asistencias

Sería engañoso juzgar a Grimaldo en el Atlético comparando de forma directa sus goles y asistencias con los registros del Leverkusen. El sistema, los compañeros y el trabajo defensivo que se le asigne serán diferentes.

En su primera temporada habrá que observar si el equipo progresa con regularidad por la izquierda, si coordina su posición con Baena y Lookman y si el balón parado genera más ocasiones. También habrá que medir si el central izquierdo y el centro del campo pueden gestionar el espacio que abandona sin asumir una carga excesiva. Si funciona tanto como lateral en una línea de cuatro como de carrilero cuando el partido lo exige, Simeone dispondrá de más soluciones.

Otra prueba llegará al final de la temporada y en los grandes partidos de la Champions. Si las dudas defensivas dificultan su presencia en las noches decisivas, el valor del fichaje será más limitado. Si Simeone puede modificar su posición según el rival y el desarrollo del encuentro, el Atlético tendrá más formas de influir en los partidos desde la izquierda.

El Atlético ha incorporado algo más que un jugador que recorre el carril exterior. Ha añadido una zurda capaz de alternar zonas exteriores y centrales, participar en la construcción, jugar el último pase, rematar y decidir acciones a balón parado.

Para liberar esa zurda en posiciones adelantadas, el Atlético debe decidir quién protege el espacio a su espalda y cómo se reparten las zonas interiores y exteriores a su alrededor. El éxito del fichaje no dependerá solo de las cifras individuales de Grimaldo, sino de que Simeone pueda organizar al equipo sin exigir esfuerzos desproporcionados a los jugadores que lo acompañen.

Práctica de Cholismo de hoy
Las fortalezas individuales alcanzan todo su valor cuando las funciones de alrededor están bien organizadas. No basta con incorporar talento: repartir las responsabilidades para que ese talento pueda actuar con libertad es lo que mejora al equipo.