Introducción

Entre 7,3 y 8,4 millones de euros. Durante diecisiete años. A raíz de los pagos al exvicepresidente del CTA (Comité Técnico de Árbitros) José María Enríquez Negreira, el FC Barcelona fue formalmente investigado por corrupción en los negocios el 28 de octubre de 2025. La desconfianza hacia el sistema arbitral de La Liga ya no se limita a los gritos de las gradas: es un asunto que se dirime en los juzgados de Barcelona.

Sin embargo, este artículo no trata del caso Negreira en sí. La pregunta que plantea es otra: a la sombra de ese caso, ¿cómo se ha diseñado el sistema encargado de evaluar a los árbitros de La Liga? Desde el verano de 2025 se ha levantado a toda velocidad un marco de retroalimentación multicapa prácticamente desconocido fuera de España. Sin entender la estructura, cualquier crítica a ella será imprecisa. Empecemos por el plano.

Capítulo 1 – Evaluación partido a partido: observadores e inteligencia artificial

A cada encuentro de La Liga asiste un observador designado por el CTA, invisible para la grada. Su labor consiste en calificar la actuación del árbitro principal, los asistentes y el equipo VAR, partido a partido; esos informes alimentan directamente las designaciones y los ascensos y descensos al final de temporada. Antes del arranque de la 2025-26, tres árbitros ascendieron a Primera División y otros tres fueron retirados del panel de principales para pasar a funciones exclusivas de VAR. La evaluación se mueve con números.

Desde la temporada 2025-26, la inteligencia artificial se ha integrado en este proceso. Según Mundo Deportivo (4 de agosto de 2025), el análisis de IA representa aproximadamente el 30 % de la nota global, centrado sobre todo en la precisión de las decisiones sobre faltas y tarjetas amarillas. Patrones que el ojo humano tiende a pasar por alto –la tendencia de un árbitro concreto a mostrar tarjetas en determinadas fases del juego, por ejemplo– afloran a través de los datos.

El organismo encargado de definir y supervisar los criterios de evaluación de la IA es la Comisión de Expertos. La componen el exentrenador Cuco Ziganda (José Ángel "Cuco" Ziganda), el Sevilla FC (en calidad de representante de club), el exinternacional español Álvaro Negredo y tres exárbitros: Bernabé, Lesma López y Marcos Álvarez. Cuatro perspectivas –experiencia arbitral, banquillo, club y exjugador– sentadas a la misma mesa. Es fundamental señalar que esta comisión es un organismo distinto del panel de selección de "Tiempo de Revisión", tema del próximo capítulo. La capa que evalúa y la capa que divulga están separadas.

Capítulo 2 – Tiempo de Revisión: el experimento de la revisión pública

El 11 de septiembre de 2025, inmediatamente después de la primera jornada de la temporada 2025-26, el CTA estrenó un programa. "Tiempo de Revisión" es un espacio semanal en el que se repasan las decisiones más destacadas con imágenes y la portavoz del CTA, Marta Frías, explica si cada una fue acertada. Los errores se reconocen con claridad como errores. El propio CTA calificó la iniciativa de "inédita".

El panel que selecciona cada jornada las acciones a revisar es distinto de la Comisión de Expertos del capítulo anterior. Está formado por los exentrenadores José Luis Oltra, José Ramón Sandoval y José Luis Sánchez Vera, junto con el exinternacional español Fernando Morientes. Jugadores que vivieron en primera persona las grandes decisiones y técnicos acostumbrados a leer los partidos con criterio táctico deciden ahora qué jugadas deben someterse al escrutinio público. A 10 de marzo de 2026 se han emitido veinticuatro programas (Programa 24).

Tiempo de Revisión no camina solo. Al menos tres medidas de transparencia funcionan en paralelo. Primera: el sistema de publicación de audios del VAR, puesto en marcha en enero de 2024 coincidiendo con la Supercopa de España y con la jornada 20 de liga, que hace público el diálogo entre el árbitro de campo y el VAR en las acciones revisadas en el monitor (OFR). Segunda: el cambio en el calendario de designaciones, que pasó de comunicarse aproximadamente una semana antes del partido a las 16:00 horas del día previo, con el objetivo de reducir la presión externa sobre el colegiado designado. Tercera: la iniciativa de "humanizar" la denominación de los árbitros, sustituyendo la convención del doble apellido vigente desde la época franquista –"Gil Manzano", por ejemplo– por un solo apellido o la fórmula de nombre más apellido, como "Jesús Gil". Ya no un número en la espalda, sino un nombre.

Todas estas reformas se aceleraron tras la llegada de Fran Soto a la presidencia del CTA en julio de 2025. La salida de su predecesor, Medina Cantalejo, supuso una renovación integral de la cúpula arbitral, y Soto actuó con rapidez. No obstante, conviene atender a la cronología. Soto asumió el cargo en julio; Tiempo de Revisión arrancó en septiembre; la imputación formal de Barcelona en el caso Negreira se produjo el 28 de octubre. Las reformas se entienden mejor no como consecuencia del caso Negreira, sino como una corriente paralela dentro del mismo clima de desconfianza.

Capítulo 3 – Un cuerpo VAR dedicado y el germen del challenge

En el sistema anterior, un árbitro que dirigía un partido de La Liga un fin de semana podía sentarse en la sala VAR al siguiente. En la temporada 2025-26, el CTA rompió esa rotación. Se creó una nueva unidad denominada VAR-PRO, compuesta por quince árbitros dedicados en exclusiva al videoarbitraje en Primera y Segunda División. Un equipo de análisis de rendimiento independiente determina la asignación de cada VAR a cada partido. Los principales perfeccionan su técnica sobre el césped; los VAR, la suya ante las pantallas. Especialización por función.

Otro experimento ha echado a andar en la base del fútbol español. El FVS (Football Video Support) es un sistema de asistencia por vídeo simplificado, aprobado por la FIFA como alternativa al VAR completo. Se introdujo en la Liga F (primera división femenina) y en la Primera Federación (equivalente a una tercera categoría) a partir de la temporada 2025-26. Su rasgo más distintivo es el sistema de challenge para entrenadores: cada técnico puede solicitar hasta dos revisiones por vídeo por partido; si la revisión le da la razón, conserva el derecho.

¿Qué ocurre con la máxima categoría? Por ahora, el FVS se encuentra en fase de estudio dentro de un grupo de trabajo de la RFEF sobre reforma arbitral. Su aplicación a La Liga no pasa de ser un germen. Pero a medida que se acumulen datos operativos desde la Liga F, el debate podría acelerarse. El sistema crece desde abajo.

Conclusión

El 9 de marzo de 2026 se firmó el primer convenio colectivo en la historia del arbitraje del fútbol español, suscrito entre la RFEF y la AESAF (Asociación Española de Árbitros de Fútbol). Incluye ampliación de coberturas de seguros, protección en caso de lesión o enfermedad y programas de desarrollo profesional posjubilación a través de La Academia y LaLiga Business School, con el objetivo de que el próximo convenio cubra un horizonte más largo, hasta 2030. El presidente de LaLiga, Javier Tebas, participó en las negociaciones, pero, como él mismo señaló, lo hizo "con voz, pero sin voto"; los firmantes fueron exclusivamente la RFEF y la AESAF. Un marco en el que los árbitros son protegidos institucionalmente como trabajadores empieza, por fin, a tomar forma.

El sistema existe. Más aún: se ha construido a toda velocidad a la sombra del caso Negreira. Evaluación con IA, revisión pública, cuerpo VAR dedicado, germen del challenge, publicación de audios, convenio laboral. Todo ello en los últimos dieciocho meses. Pero esa misma "avalancha institucional" es, por la cara inversa, la admisión de lo frágil que era el entramado anterior. La arquitectura está diseñada. La pregunta que sigue es si funciona de verdad.

En la segunda parte, "Y aun así no van al OFR"(disponible el 17 de marzo), se abordan las contradicciones estructurales del sistema: el efecto inhibidor sobre la intervención del VAR, la asimetría de los errores reconocidos y la dualidad de la posición del propio Atlético de Madrid.

Práctica de Cholismo de hoy
Conocer el sistema afina la crítica. La próxima vez que veas una queja arbitral en redes sociales, deténte y pregúntate: ¿a qué capa de la estructura de evaluación pertenece este problema? Argumentar desde la estructura en lugar de la emoción es el primer paso para elevar la calidad del debate.