Más que un pivote defensivo
El Atlético de Madrid anunció oficialmente el fichaje de Morten Hjulmand el 11 de julio de 2026. Su contrato se extiende durante cinco temporadas, hasta junio de 2031. En sus tres cursos con el Sporting CP disputó 141 partidos oficiales, marcó 10 goles y dio 12 asistencias. Durante su etapa en Lisboa ganó dos ligas portuguesas consecutivas y la copa nacional, y asumió la capitanía en el verano de 2024.
El precio también refleja la expectativa de un rendimiento inmediato. Según la comunicación presentada por Sporting SAD ante la Comisión del Mercado de Valores Mobiliarios de Portugal, el pago fijo asciende a 40 millones de euros. A esa cifra pueden añadirse otros cinco millones ligados a objetivos deportivos, hasta un máximo de 45 millones. El Atlético asumirá además los pagos de solidaridad, mientras que el Sporting declaró que no abonará comisiones de intermediación por la operación.
Pagar 40 millones fijos por un futbolista de 27 años no responde principalmente a una apuesta por su desarrollo futuro o por una posterior venta. Hjulmand llega para ocupar un lugar importante desde su primera temporada y producir un cambio visible en el centro del campo.
Definirlo únicamente como un pivote que recupera balones reduciría el alcance del fichaje. La cuestión no es solo cuántas entradas complete. Con Hjulmand en el centro, ¿a qué altura podrá jugar Pablo Barrios? ¿Cuántas de las responsabilidades de Koke podrán repartirse? ¿Y quién protegerá el espacio a la espalda de Alejandro Grimaldo cuando el lateral avance?
La llegada de Hjulmand puede modificar el reparto de funciones: quién permanece en zonas bajas, quién salta hacia delante y cómo se protegen los espacios alrededor del medio campo. Ese es el sentido más amplio de la operación.
Dar continuidad al ataque después de recuperar
La defensa de Hjulmand no se basa únicamente en lanzarse contra el poseedor. Cierra líneas de pase por delante de los centrales, interpreta hacia dónde puede ir el siguiente balón y se mueve para recuperarlo. Su fortaleza no se limita al duelo directo: también puede llegar antes a la zona que el rival pretende utilizar.
Con 185 centímetros, es fuerte en el contacto y puede desplazarse desde el centro hacia un costado para ayudar a un compañero. Sin embargo, no ha desarrollado su carrera defendiendo él solo una extensión enorme por delante de la zaga. En el Sporting rindió dentro de estructuras en las que su compañero de medio campo y la línea defensiva compartían el control de la zona central.
También destaca por las decisiones que toma después de recuperar. Cuando recibe desde atrás, puede jugar en vertical o cambiar la orientación en lugar de limitarse a devolver el balón al compañero más cercano. Si el equipo recupera y encadena pases horizontales, el rival gana tiempo para reorganizarse. Si Hjulmand conecta con rapidez con la siguiente línea, Álvarez, Baena y los atacantes de banda pueden recibir antes de que el bloque defensivo quede formado.
Su disparo con la derecha desde fuera del área también lo diferencia de un centrocampista dedicado exclusivamente a defender. No es un jugador del que se deban esperar muchos goles, pero ofrece otra forma de terminar la jugada cuando el rival se repliega y protege el centro.
El valor de Hjulmand está en detener un ataque y ayudar al Atlético a iniciar el siguiente.
Experiencia con defensa de tres y de cuatro
Tras llegar al Sporting en el verano de 2023, Hjulmand jugó en el doble pivote del 3-4-3 de Rúben Amorim. Se situaba por delante de tres centrales, compartía con frecuencia el medio campo con Hidemasa Morita y ayudaba a proteger el espacio que dejaban los carrileros al avanzar.
Con tres defensas por detrás del balón, Hjulmand podía saltar con mayor decisión hacia los centrocampistas rivales. Cuando uno de los carrileros subía, se desplazaba hacia ese lado sin perder de vista el pasillo central. Su compañero y los tres centrales ajustaban sus posiciones para repartirse los espacios abiertos.
Después de la llegada de Rui Borges, el Sporting utilizó con mayor frecuencia un 4-2-3-1. Hjulmand actuó en el doble pivote por delante de una defensa de cuatro, participando en la primera fase de la salida, la protección central y la reacción tras la pérdida.
Grimaldo, otro de los fichajes estivales del Atlético, también ha trabajado en ambos tipos de estructura. Con tres centrales puede jugar más arriba como carrilero izquierdo; con cuatro, se incorpora desde el lateral. Hjulmand también ha adaptado la altura de recepción y el momento de sus desplazamientos hacia la banda según el número de defensas situados a su espalda.
Esa flexibilidad puede ayudar al Atlético a cambiar de dibujo durante los partidos. Ambos pueden apoyarse en funciones ya conocidas cuando el equipo pasa de una defensa de cuatro a otra de tres. Sus llegadas, sin embargo, no convierten la línea de tres en el sistema base del Atlético. El funcionamiento dependerá de quién cubra la espalda de Grimaldo y de quién proteja el centro cuando Hjulmand se desplace hacia un costado.
¿Puede adelantar una línea a Barrios?
Barrios puede ser el jugador más directamente beneficiado por la llegada de Hjulmand. Tiene capacidad para recibir en zonas bajas, superar la presión y conducir más allá de la línea de medios rival. Si permanece durante demasiado tiempo delante de los centrales, dispone de menos ocasiones para utilizar esa aceleración cerca del área contraria.
Si Hjulmand protege la zona anterior a los centrales y se responsabiliza del primer pase desde atrás, Barrios no tendrá que bajar siempre hasta la misma altura. Podrá colocarse al lado o a la espalda del medio campo rival y conducir desde allí. Tras una pérdida, también podrá presionar hacia delante en lugar de retroceder de inmediato hacia su propia defensa.
Esto no elimina sus obligaciones defensivas. En un doble pivote seguirá teniendo que cerrar el centro, desplazarse hacia la banda y regresar delante de la zaga cuando la jugada lo exija. Lo que puede cambiar es el lugar desde el que empieza a defender y la altura que ocupa cuando el Atlético tiene el balón.
Hjulmand no sustituye a Barrios. Puede permitir que el Atlético utilice su conducción y su capacidad para avanzar más cerca de la portería rival.
¿Quién protege la espalda de Grimaldo?
Como explicamos en el análisis del fichaje de Grimaldo, potenciar su calidad ofensiva exige definir quién protege el espacio que deja cuando avanza. Hjulmand podría desplazarse hacia la izquierda y cerrar la vía que el rival intente utilizar.
Ese movimiento también puede descubrir el centro. Una posible solución dentro de una defensa de cuatro sería que el central izquierdo saliera hacia la banda, Hjulmand protegiera el pasillo interior y el otro centrocampista recuperara la zona central. Sin esa coordinación, el Atlético protegería la espalda de Grimaldo a costa de debilitar el medio.
El futbolista que juegue por delante de Grimaldo también tendrá una función. Según el dibujo, puede ser el volante izquierdo en un 4-4-2, el extremo izquierdo en un 4-2-3-1 o el mediapunta izquierdo en un 3-4-2-1. Si ese atacante presiona justo después de la pérdida y retrasa el primer pase rival, Hjulmand y la línea defensiva ganarán tiempo para recuperar sus posiciones.
Si Baena ocupa ese lugar, no tendrá que regresar hasta el borde de su propia área después de cada pérdida. Sí deberá presionar al rival más cercano y evitar un pase vertical sencillo. Grimaldo, el atacante izquierdo, Hjulmand y el central de ese lado deberán coordinarse para combinar libertad ofensiva y estabilidad defensiva.
Una defensa de tres acercaría a ambos fichajes a funciones conocidas. Grimaldo podría mantenerse arriba como carrilero izquierdo, con un central protegiendo su espalda. Hjulmand podría gestionar el centro y el sector izquierdo desde el doble pivote, permitiendo que el mediapunta de ese lado permanezca más cerca del área.
Uno generaría desde la banda y el otro sostendría esa libertad desde el medio campo. Utilizar esta estructura con continuidad seguiría exigiendo suficiente profundidad entre los centrales; las características de dos fichajes no pueden definir por sí solas todo el sistema base.
Definirlo como sucesor de Koke solo es correcto a medias
Hjulmand será presentado con frecuencia como el sucesor de Koke. Puede jugar en la base del medio campo, ha sido capitán en dos clubes y es capaz de dirigir a sus compañeros mientras participa en la salida. Es razonable interpretar el fichaje como parte del intento del Atlético por gestionar los minutos de Koke sin perder organización.
Sin embargo, no controlan los partidos de la misma manera. Koke se ofrece de forma constante para recibir pases cortos, interpreta las posiciones de sus compañeros y ajusta el ritmo de la posesión. Su valor aumenta cuando el Atlético necesita mover el balón en espacios reducidos y mantener las distancias entre líneas.
La influencia de Hjulmand es más vertical. Detiene el avance rival, recupera y busca conectar con la delantera o con el costado opuesto. En lugar de tocar tantas veces como Koke para calmar el partido, puede influir acelerando el paso de la defensa al ataque.
No reemplazará todas las funciones de Koke. Hjulmand puede asumir una mayor parte de la cobertura defensiva y las recuperaciones mientras Koke se concentra en la distribución. También puede iniciar el encuentro y dejar que Koke entre en el tramo final para controlar el ritmo. El valor está en poder utilizarlos juntos o por separado.
Johnny Cardoso es otra opción para las posiciones más retrasadas del medio campo. Las lesiones interrumpieron su primera temporada y limitaron el tiempo en el que pudo jugar con continuidad. Puede competir con Hjulmand por la titularidad, pero ambos también podrían coincidir cuando el Atlético quiera una mayor protección central.
Hjulmand y Barrios pueden repartirse la defensa y la progresión. Hjulmand y Cardoso pueden proteger el centro mientras los jugadores de banda avanzan. Hjulmand y Koke pueden combinar recuperación y control del partido. En una línea de tres, Hjulmand puede quedar por detrás de Barrios, Koke o Baena.
Hjulmand no es una copia de Koke. Puede reducir las situaciones en las que el centro del campo del Atlético depende de que Koke asuma todas las tareas de organización.
El éxito no se medirá solo por las entradas
El fichaje también tiene riesgos. El Sporting solía colocar a otro centrocampista junto a Hjulmand, por lo que la mayor parte de su experiencia no procede de defender en solitario una zona central enorme. Si Simeone sitúa a varios futbolistas ofensivos por delante, el resto de centrocampistas y la línea defensiva deberán ayudarlo con sus regresos y su colocación.
Su historial disciplinario también merece atención. Un futbolista que salta hacia delante para detener ataques puede acumular faltas y tarjetas si falla en el momento de intervenir. Perder grandes partidos por acumulación de amonestaciones reduciría el valor de un centrocampista contratado para aportar fiabilidad. Tendrá que adaptarse al arbitraje y al desarrollo de los partidos en La Liga, evitando contactos innecesarios.
Un precio fijo de 40 millones, con posibilidad de alcanzar los 45, tampoco permite aplazar el impacto durante varias temporadas. Hjulmand deberá prepararse como una pieza central durante la pretemporada y mostrar resultados desde el comienzo del curso.
Aun así, las entradas y las intercepciones no bastarán para decidir si la operación funciona. Habrá que observar si Barrios juega más arriba y participa con mayor frecuencia mediante conducciones y llegadas; si el medio campo mantiene sus posiciones y la circulación cuando Koke descansa; si el equipo protege tanto el costado izquierdo como el centro cuando Grimaldo avanza; y si el atacante izquierdo puede actuar más cerca de la portería.
En una defensa de cuatro, Hjulmand deberá aportar estabilidad dentro del doble pivote. Con tres centrales, tendrá que sostener la posición ofensiva de los carrileros. Después de recuperar, deberá conectar con la delantera antes de que el rival se reorganice. Si además controla las amonestaciones y está disponible para los grandes partidos, el Atlético no solo ganará otra opción en el medio campo: también podrá utilizar con mayor facilidad las virtudes de quienes juegan a su alrededor.
El valor de Hjulmand no dependerá únicamente de cuántos balones recupere. La verdadera prueba será si ayuda al Atlético a utilizar a Barrios más arriba, liberar a Grimaldo y reducir la carga de Koke.