Atlético
vs
Getafe

Incluso después del Tottenham, este es un partido en el que el Atlético no puede desviarse de su estructura

El Atlético de Madrid recibe al Getafe en la jornada 28 de LaLiga justo después de haber derrotado 5-2 al Tottenham en la Champions League. El momento transmite impulso, pero no es un encuentro para dejarse llevar sin más por la inercia. El Getafe ya no es el equipo atascado de enero. Desde febrero suma cuatro victorias, un empate y una derrota en seis partidos ligueros, y sigue siendo un rival capaz de sostener el partido con poca posesión y decidirlo a partir de un puñado de acciones.

Entender por qué ha mejorado resulta imprescindible para leer bien este duelo. A finales de diciembre, su delantero de referencia, Borja Mayoral, sufrió una lesión de rodilla de larga duración y el ataque azulón entró en bloqueo. En los cuatro partidos de liga de enero firmó dos empates y dos derrotas, con apenas tres goles a favor. Los empates ante Rayo Vallecano y Girona sirvieron para contener la caída, pero las derrotas en casa frente a Real Sociedad y Valencia dejaron un ambiente pesado en el Coliseum. El giro empezó en el mercado de invierno. A mediados de enero llegó Martín Satriano desde el Lyon, a finales de mes se incorporó Luis Vázquez desde el Anderlecht y a comienzos de febrero se sumó Veljko Birmančević desde el Sparta de Praga. No fueron fichajes decorativos. Sobre todo, la dupla Satriano-Vázquez conectó enseguida, y en cuanto aparecieron los resultados también cambió el ánimo del equipo.

La derrota 0-1 ante el Sevilla el 22 de febrero es más la excepción que la norma. Alrededor de ese tropiezo, el Getafe venció a Alavés, Villarreal, Real Madrid y Betis. Un equipo que en enero había visto reducirse la distancia con el descenso a siete puntos escaló hasta la novena plaza con 35 puntos en apenas seis semanas y amplió su colchón a 10. La tendencia es evidente. Que el Atlético tenga más balón en casa sería lo natural, pero una cosa es tener la posesión y otra terminar el partido en los términos que uno quiere. Esa diferencia puede definir la noche.

La estructura del buen momento del Getafe: refuerzos, diseño defensivo y el eje de Milla

El error que conviene evitar con el Getafe es reducir su racha de febrero a una simple acumulación de resultados. La recuperación tiene causas estructurales muy claras.

Los fichajes de invierno eliminaron el cuello de botella ofensivo

El gran punto de inflexión fue la llegada de la delantera antes mencionada. Como señaló Total Football Analysis en su desglose táctico, la pareja Satriano-Vázquez le da al 4-4-2 de José Bordalás una amenaza doble que antes no existía. Satriano, con sus 187 centímetros, puede caer a banda casi como un falso nueve y arrastrar a los centrales fuera del carril central. Vázquez ataca entonces el espacio libre con rupturas muy verticales. La zaga rival deja de tener que controlar a un solo delantero y pasa a gestionar dos prioridades a la vez. Los dos refuerzos ya han marcado varios goles en liga, así que el atasco ofensivo de enero puede darse por resuelto en términos estructurales y no solo por una racha puntual.

Un diseño defensivo entre los mejores de la liga por xGA

El segundo pilar de este crecimiento está en la calidad del sistema defensivo. El xGA acumulado del Getafe ronda el 27,7, una cifra propia de los mejores de la liga. Su posesión media está en torno al 40 por ciento, la más baja de LaLiga, pero esa falta de balón no es sinónimo de debilidad. Forma parte del plan. Esta temporada Bordalás ha alternado el 4-4-2 habitual con estructuras de cinco atrás como el 5-3-2 y el 5-4-1 según el rival. Ante el Real Madrid ganó sin encajar con un 23 por ciento de posesión en 5-4-1. Frente al Betis venció 2-0 con un 28,9 por ciento. En ambos partidos redujo la proporción de remates a puerta y rebajó la calidad de los disparos que llegaron hasta David Soria. Permitir que el rival tenga el balón es, en sí mismo, parte del mecanismo defensivo. No es un equipo que simplemente aguanta hasta romperse. Es un equipo construido para impedir que nazcan ocasiones de alta calidad.

Y Soria completa ese andamiaje. Ha sido titular en las 27 jornadas de liga y, según los datos de ESPN, acumula 87 paradas y ocho porterías a cero. Frente al Real Madrid firmó siete intervenciones, seis de ellas desde dentro del área, y ante el Betis negó el gol tanto a Cucho Hernández en un libre directo como a Cédric Bakambu a quemarropa. La estructura del equipo baja la calidad de las ocasiones rivales, y Soria resuelve lo que aun así supera la primera barrera. Esa estabilidad de dos niveles explica que el Getafe solo haya concedido dos goles en sus últimos seis partidos ligueros.

Luis Milla, el diseñador del equipo con balón

En fase ofensiva, el nombre que el Atlético no puede perder de vista es Luis Milla. Lleva ocho asistencias en liga, un registro que lo sitúa entre los mejores generadores de las cinco grandes ligas europeas. Destaca por su capacidad para elegir el destino correcto del pase dentro de secuencias de posesión muy breves. Ante el Villarreal participó en el envío al área que acabó provocando un penalti, y frente al Betis marcó el ritmo ofensivo a través de sus conexiones con Satriano y Vázquez. Football Espana lo definió como "el mejor jugador del Getafe otra vez" tras ese partido. Como eje que potencia las virtudes de la nueva delantera, Milla está en el centro del cambio cualitativo del ataque azulón.

El partido ante el Real Madrid fue el ejemplo más revelador. El Getafe terminó con un 23 por ciento de posesión y solo tres remates a puerta de nueve intentos totales. Uno bastó: una volea violentísima de Satriano cerca del borde del área tras una dejada de cabeza de Mauro Arambarri. No necesita muchas posesiones si puede convertir una secuencia en gol. Esa capacidad se apoya en tres pilares: los fichajes de invierno, el diseño defensivo y la distribución de Milla. Desde la mirada de este autor, ahí reside lo más incómodo para el Atlético. A un equipo que solo se encierra se le puede empujar hacia atrás. A uno que sabe sufrir y aun así crear jugadas decisivas hay que atacarlo con una densidad muy superior a la que ofrece la posesión por sí sola.

La cuestión no es empujar al Getafe hacia atrás, sino empujarlo hasta el final

Es probable que el Atlético lleve el mando en casa, pero la pregunta importante no está en el dato de posesión. Está en si será capaz de sostener la presión territorial sin regalarle al Getafe una plataforma para correr o respirar.

La primera condición es que la presión alta sea total y sostenida. El Getafe no es un equipo de posesiones largas, pero eso no significa que pueda recibir comodidad. El Atlético tiene que impedirle asentarse, negarle puntos limpios de salida y mantener arriba la zona de recogida de segundas jugadas. Como mostró el Getafe ante el Villarreal, comprimir el centro del campo y sostener una línea alta para encerrar el partido por dentro también puede funcionar contra rivales superiores. El gran peligro para el Atlético sería confundir el tiempo que pasa instalado arriba con control real y conceder la primera progresión limpia del rival. El Getafe sabe cambiar partidos desde ahí.

La segunda condición es ir a por varios goles una vez instalado el juego cerca del área azulona. Un 1-0 ante un rival así puede volver el partido largo e incómodo. Como demostró Satriano ante el Betis con su picada por encima del portero en el segundo tanto, el Getafe sabe habitar los guiones de marcador corto. La cara opuesta es que, si el Atlético consigue adelantarse pronto y seguir empujando hacia el segundo, podrá sacudir los cimientos del plan defensivo rival. Aquí entran en juego centros, segundas jugadas, rechaces y balón parado. La clave es si el Atlético puede seguir generando olor a segundo gol durante los minutos en los que tenga al Getafe hundido.

También conviene vigilar qué forma elige Bordalás, si el 5-4-1 o el 4-4-2. Ante el Real Madrid usó el 5-4-1 para replegarse a fondo, mientras que ante el Villarreal defendió hacia delante con la línea más alta. Esa flexibilidad obliga al Atlético a atacar con densidad real y no con circulación estéril de lado a lado. Recuperar arriba, volver a acelerar y cerrar la jugada con remate. La capacidad de repetir esa secuencia puede decidir tanto el resultado como el nivel de la actuación.

Tres nombres a seguir dentro de la rotación

Con la Champions todavía muy reciente, es difícil asegurar el once inicial del Atlético. Aun así, si pensamos en la estructura de este partido, Alexander Sørloth, Thiago Almada y Álex Baena aparecen como tres nombres especialmente interesantes.

Sørloth es el primero porque su peso como goleador en un partido así puede ser enorme. Suma 16 tantos en todas las competiciones esta temporada y el 24 de febrero firmó un hat-trick ante el Club Brugge. Los números ya dicen que puede resolver incluso encuentros con bastante rotación. Frente al Tottenham empezó en el banquillo y no tuvo que asumir una carga completa de 90 minutos, así que las condiciones están dadas para verle con más protagonismo ahora. Contra un rival que defiende bajo y acumula gente cerca del área, el valor de un delantero capaz de terminar jugadas dentro de la zona de remate se dispara. Sørloth importa no solo en los centros, sino también en rechaces y toques finales dentro del embudo. Y si tenemos en cuenta que el xGA del Getafe está entre los mejores de la liga, quizá el Atlético no disponga de muchas ocasiones limpias. Eso aumenta todavía más el peso de la pegada del noruego.

Almada es el futbolista que puede darle la forma adecuada a esas acciones. ¿Podrá recibir orientado en espacios cortos, cambiar el ritmo con el pie y filtrar el último pase cerca del área? Ante el Getafe, la clave no está tanto en una creatividad espectacular al espacio como en reconocer huecos cuando el Atlético ya ha instalado la presión. Del mismo modo que Milla diseña el ataque del Getafe desde el centro del campo, el Atlético también necesita un diseñador del último tramo. Si Almada logra multiplicar las recepciones de cara en zonas interiores y en los medios espacios, la posesión rojiblanca dejará de ser posesión por sí misma.

Baena también puede convertirse en una de las figuras decisivas, aunque su contexto reciente no ha sido sencillo. No tuvo minutos ni ante la Real Sociedad ni frente al Tottenham, así que este puede ser un momento importante si entra en escena. Su calidad desde fuera es evidente, pero en un encuentro como este no le bastará con quedarse pegado a la banda y centrar. Frente a un rival que acumula cuerpos por dentro, tendrá que encontrar caminos hacia los medios espacios y los carriles centrales para luego filtrar pases decisivos al área. Desde la óptica de este autor, si hay alguien en el centro del campo actual del Atlético capaz de ofrecer ese último pase de un toque que suele asociarse con Antoine Griezmann, ese es Baena. Que pueda enseñar señales de recuperación aquí tendría un efecto directo sobre el nivel goleador del equipo.

Las claves para mirar el partido: la elección estructural del Getafe y el olor al segundo gol

Hay tres focos claros a seguir en este encuentro.

El primero es la elección de Bordalás en la formación. ¿Se hunde en 5-4-1 o comprime el centro del campo con un 4-4-2? Esa decisión cambia por completo la estructura del partido. Un 5-4-1 convertiría el duelo en una cuestión de si el Atlético es capaz de arrancar la última capa del bloque pese a dominar la posesión. Un 4-4-2 desplazaría el foco hacia la pelea por las segundas jugadas en un centro del campo mucho más áspero.

El segundo es si el Atlético puede recuperar alto de forma constante. Si lo consigue, el Getafe se verá obligado a vivir cerca de su propia área y el Atlético podrá encadenar ataques de segunda jugada. Si la primera recuperación tras pérdida pierde limpieza y el Getafe encuentra una salida de vez en cuando, el partido se inclinará hacia ese escenario incómodo en el que Satriano o Vázquez pueden convertir una oportunidad pequeña en gol.

El tercero es si el Atlético logra mantener la sensación de que el segundo gol está cerca durante sus fases de dominio. Cuanto más tiempo permanezca el 1-0, más probable será que el partido se parezca al partido que quiere el Getafe. Hasta el Real Madrid se quedó sin marcar pese a terminar con un 77 por ciento de posesión, recordatorio claro de que tener la pelota no basta para desmontar a este equipo. Si el Atlético quiere gobernar de verdad este encuentro en casa, necesita seguir acercándose al segundo gol mientras el choque todavía se inclina a su favor.

El partido arranca a las 00:15 de Japón del 15 de marzo. La pregunta de fondo no es si el Atlético podrá trasladar la euforia del Tottenham, sino si será capaz de ejecutar su propia estructura frente a un Getafe transformado por el mercado de invierno y ahora construido para ganar incluso sin demasiado balón, a través de su diseño defensivo y del pase de Milla. Ahí está el verdadero interés del encuentro. Tras el pitido final, les traeremos el match report.