Introducción – El cuarto clasificado Atlético ingresó más que el tercero, Girona
En la clasificación final de La Liga 2023/24, el Girona terminó tercero y el Atlético de Madrid, cuarto. Viendo solo la tabla, cabría pensar que el Girona habría percibido más ingresos por derechos audiovisuales. La realidad fue la contraria.
Según el informe de reparto publicado por La Liga el 18 de diciembre de 2024 correspondiente a la temporada 2023/24, el Atlético percibió 117,89 millones de euros, mientras que el Girona recibió solo 49,80 millones. La diferencia, de aproximadamente 68,09 millones de euros, resulta contraintuitiva para una separación de apenas un puesto en la tabla.
Esta cifra difícilmente puede despacharse como una simple anomalía. Más bien, es coherente con un sistema en el que los ingresos audiovisuales de La Liga no funcionan como un premio escalonado por clasificación de una sola temporada, sino como un mecanismo de reparto que incorpora el rendimiento sostenido y el valor de mercado de cada club.
Este artículo analiza, a partir del Real Decreto-ley 5/2015 y de la documentación oficial de La Liga, por qué en la temporada 2023/24 el "cuarto clasificado Atlético" ingresó más que el "tercer clasificado Girona". La respuesta se articula en torno a tres factores. Primero, la mitad de los ingresos se reparte en partes iguales. Segundo, la asignación por méritos deportivos no se basa en la clasificación de una sola temporada, sino en una media ponderada de cinco años. Tercero, el 25 % restante lo determina lo que la ley denomina "implantación social".
El dinero televisivo no es un "premio por clasificación"
Lo primero que conviene aclarar es esto: los ingresos audiovisuales de La Liga no son un premio directo por puesto en la tabla, como muchos suponen.
El artículo 5.2 del Real Decreto-ley 5/2015 establece que los ingresos por la explotación audiovisual del campeonato se asignan en un 90 % a los clubes de Primera División y en un 10 % a los de Segunda. A su vez, el artículo 5.3 dispone que, dentro de la cuota de Primera, el 50 % se reparte de forma igualitaria, y el otro 50 % se divide en dos mitades: una (el 25 % del total) basada en los resultados deportivos y otra (el 25 % restante) en la implantación social.
Es decir, la clasificación final no se traduce automáticamente en un orden de reparto. La posición en la tabla solo incide directamente en una parte del conjunto.
Con esta estructura en mente, la "inversión" entre Atlético y Girona en 2023/24 resulta menos sorprendente de lo que parece. El tercer puesto del Girona fue, sin duda, un éxito deportivo notable. Pero el sistema de reparto nunca fue concebido para evaluar una sola temporada de forma aislada.
Esa es una característica esencial del modelo de La Liga. El sistema refleja con fuerza no solo "los resultados de esta temporada", sino también "lo que el club ha construido a lo largo de los años anteriores".
La brecha no la genera solo el 25 % de la asignación por resultados
El artículo 5.3 del Real Decreto-ley 5/2015 establece tres pilares para el reparto de los ingresos de Primera División.
El primer 50 % se distribuye en partes iguales. Aquí los 20 clubes reciben una cantidad prácticamente idéntica. Ya sea un grande o un recién ascendido, al menos en esta porción las condiciones son las mismas.
El siguiente 25 % se basa en los resultados deportivos y, a primera vista, parece confirmar que "la clasificación importa". Y así es, pero lo que importa no es la clasificación de un solo año.
Según la ley, la asignación por méritos deportivos de Primera se calcula como una media ponderada de las cinco últimas temporadas. Los pesos son: 35 % para la temporada más reciente, 20 % para la anterior y 15 % para cada una de las tres precedentes. Los porcentajes por puesto también están especificados en el articulado: 17 % para el primero, 15 % para el segundo, 13 % para el tercero, 11 % para el cuarto, 9 % para el quinto, descendiendo de dos en dos puntos hasta el séptimo y, a partir del octavo, en decrementos de 0,25 a 0,5 puntos.
Lo que esto pone de manifiesto es que, aunque el Girona acabara tercero y el Atlético cuarto en la temporada 2023/24, esa sola campaña no determina la diferencia. Un club que ha estado de forma estable en los puestos altos durante cinco años parte con una ventaja abrumadora.
El 25 % restante lo determina la "implantación social" (implantación social), en los términos de la ley. En esencia, se trata de valorar cuántos espectadores atrae el club, cuánto valor genera en las retransmisiones y cuánto contribuye al atractivo comercial de la competición. Según lo previsto en el artículo 5.3.b) 2.º, un tercio de esta valoración viene determinado por la recaudación en abonos y taquilla media de las últimas cinco temporadas, y los otros dos tercios, por la aportación del club a la generación de recursos derivados de la comercialización de las retransmisiones televisivas.
En La Liga, pues, el rendimiento sostenido y la demanda sostenida pesan más que la clasificación de una sola temporada. La brecha entre Atlético y Girona en 2023/24 respondía a una estructura sistémica propensa a producir exactamente este tipo de resultado.
Comparando cinco años de "boletines de notas"
Las cifras hacen aún más nítida la estructura de la brecha.
En las cinco temporadas utilizadas para el cálculo del reparto 2023/24, las posiciones del Atlético en La Liga fueron: tercero en 2019/20, primero (campeón) en 2020/21, tercero en 2021/22, tercero en 2022/23 y cuarto en 2023/24. Las cinco temporadas, dentro del top 4 de Primera División. Con un título de Liga incluido.
El historial del Girona en ese mismo lustro es muy distinto: quinto en Segunda en 2019/20, quinto en Segunda en 2020/21, sexto en Segunda en 2021/22 (ascenso vía play-off), décimo en Primera en 2022/23 y tercero en Primera en 2023/24. Tres de las cinco temporadas transcurrieron en Segunda División.
El 25 % de la asignación por resultados se obtiene de la media ponderada de esos cinco años. Introducir el "1.º, 3.º, 3.º, 3.º, 4.º" del Atlético y el "Segunda, Segunda, Segunda, 10.º, 3.º" del Girona en la misma fórmula arroja un resultado inequívoco. El tercer puesto de 2023/24 pesa un 35 %. Pero dado que la evaluación de las cuatro temporadas restantes — que suman el 65 % de la ponderación — incluye campañas en Segunda División, el impulso que el sistema ofrece al Girona es limitado.
Lo que implica este diseño de ponderación quinquenal es que una sola temporada de eclosión no basta para mover sustancialmente el reparto. Y a la inversa: un club que ha permanecido de forma estable en los puestos altos durante varios años no ve cómo se desploman sus ingresos tras un único retroceso en la clasificación.
Implantación social – La diferencia acumulada en "capacidad de ser visto"
Además de la asignación por resultados, el 25 % de implantación social también opera a favor del Atlético.
En la temporada 2023/24, la sede del Atlético, el Civitas Metropolitano, contaba con un aforo de unos 70.460 espectadores. La media de asistencia como local en La Liga fue de aproximadamente 59.700. El Estadi Montilivi del Girona tiene un aforo de unos 14.600 y registró una media de alrededor de 12.500. En cifras absolutas, la proporción es de aproximadamente 4,8 a 1.
Un tercio de la implantación social se basa en la recaudación por abonos y taquilla media de las últimas cinco temporadas. Un club que llena unas 60.000 localidades de un estadio de 70.000 cada jornada y otro que recibe a unos 12.500 espectadores en un recinto de 14.600 operan en escalas de ingresos de taquilla fundamentalmente distintas.
Los dos tercios restantes se definen en la ley como la "participación en la generación de recursos por la comercialización de las retransmisiones televisivas". Los criterios operativos concretos dependen en parte de los estándares aprobados por la Liga, pero esta partida puede entenderse como un indicador que refleja diferencias sostenidas en el valor de las retransmisiones. Entre un Atlético con sede en Madrid y presencia continuada en la Champions League a lo largo de los años, y un Girona cuya proyección internacional, pese a su histórico tercer puesto, aún estaba en fase de construcción, la distancia en este componente también debió de ser significativa.
Resulta, por tanto, natural interpretar la diferencia de aproximadamente 68,09 millones de euros no como producto exclusivo de la diferencia de un puesto en la clasificación, sino como resultado de la estructura de reparto en su conjunto — que engloba la asignación por resultados y la implantación social junto al reparto igualitario.
Un sistema exigente con los clubes emergentes
Recapitulando, se llega a una valoración clara: el sistema de reparto de La Liga es, al menos para los clubes emergentes, bastante exigente.
Si los resultados de una sola temporada tuviesen más peso, un club como el Girona podría convertir su eclosión en un rédito económico inmediato e invertirlo en mantener o reforzar la plantilla para la campaña siguiente. Bajo el sistema actual, sin embargo, la recompensa llega de forma gradual. Una buena temporada no cierra de inmediato la brecha de ingresos.
Para las potencias establecidas, esto funciona como una red de seguridad. Mientras un club cuente con años de resultados competitivos y valor de marca acumulado, un retroceso puntual en la clasificación no provocará un desplome brusco de sus ingresos audiovisuales. Para los recién llegados a la zona alta, en cambio, constituye una barrera. Incluso un éxito deportivo puntual deja subsistente la distancia financiera respecto a la élite consolidada.
El sistema tiene, por supuesto, su propia lógica. El valor global de las retransmisiones de La Liga no nace de la clasificación de una sola temporada. Existe porque hay clubes que llevan años llenando estadios, construyendo reconocimiento internacional y generando una demanda estable de audiencia. En ese sentido, vincular el reparto al rendimiento y al valor de mercado sostenidos tiene su racionalidad económica.
Lo que la comparación entre Atlético y Girona en 2023/24 pone de manifiesto, no obstante, es que La Liga ha adoptado un sistema claramente inclinado hacia la continuidad.
Conclusión – La Liga no reparte solo en función de la clasificación de una temporada
En la temporada 2023/24, el cuarto clasificado Atlético de Madrid percibió más ingresos audiovisuales que el tercer clasificado Girona. A primera vista parece una anomalía, pero el marco de reparto lo convierte en un resultado natural.
Bajo el Real Decreto-ley 5/2015, los ingresos audiovisuales de La Liga se distribuyen en un 50 % igualitario, un 25 % de asignación por resultados ponderada a cinco años y un 25 % de implantación social. En esa estructura, la clasificación de una sola temporada es importante pero no determinante. Lo que más cuenta es la permanencia estable en los puestos altos, la capacidad continuada de atraer público y la generación sostenida de valor en las retransmisiones. La acumulación de varias temporadas es lo que conduce a un reparto mayor.
El Girona logró, sin duda, algo extraordinario sobre el césped en 2023/24. Pero el sistema de reparto de La Liga no retribuye únicamente los resultados de una campaña. Sobre la base del 50 % igualitario, está diseñado para recompensar también el historial competitivo y la implantación social que un club ha acumulado a lo largo de los cinco años precedentes.
Que el Atlético superara con tanta amplitud al Girona puede entenderse como la traducción a cifras, a través de la arquitectura del sistema de reparto, de varios años de posicionamiento acumulado.