Fichado un mes antes del anuncio de Apollo

El 7 de octubre de 2025, el Atlético de Madrid presentó a Mateu Alemany como director de Fútbol Profesional Masculino. Trabaja dentro del área que dirige Carlos Bucero y se ocupa del primer equipo, del Atlético Madrileño y de la parte profesional de la cantera. Se ha publicado que su contrato es de 18 meses.

Un mes después, el 10 de noviembre, el club anunció que Apollo Sports Capital pasaba a ser accionista mayoritario. El porcentaje nunca se hizo público: unos hablaron de un 55 por ciento y otros de un 57. La valoración de unos 2.500 millones tampoco es una cifra oficial. La operación se cerró el 12 de marzo de 2026. En el orden de los comunicados, el fichaje de Alemany fue primero, aunque las conversaciones con Apollo ya se contaban en septiembre.

Él lo explicó así el día de su presentación: «Cuando salí del Barça tenía muy claro que mi siguiente paso debía ser un club grande, con opciones de competir por todo. Cuando surgió la posibilidad del Atlético, no tuve ninguna duda».

Lo que interesa saber es qué le ha encargado exactamente el club. El cargo no lo aclara. Su carrera sí. Desde principios de los noventa lleva haciendo el mismo tipo de trabajo en cuatro clubes, y repasarlos en orden explica a qué fue a buscarlo el Atlético.

El Mallorca vivía de vender a sus mejores futbolistas

Donde mejor se ve su manera de trabajar es en sus dos etapas en el Mallorca. Alemany entró a principios de los noventa, subió desde puestos administrativos hasta consejero delegado y llegó a la presidencia en 2000. Se ha contado que Antonio Asensio, que entonces controlaba el club, lo ascendió para que no se lo llevara el Real Madrid de Florentino Pérez.

El caso de Samuel Eto'o es el más claro. Suele resumirse en que «el Mallorca vendió carísimo a Eto'o», y lo que ocurrió fue algo distinto.

Eto'o era jugador del Real Madrid. El Mallorca lo tuvo cedido en la segunda vuelta del 1999-2000 y en junio de 2001 pagó 1.200 millones de pesetas, unos 7,2 millones de euros de entonces, para quedarse con sus derechos federativos. El Madrid conservó una parte de lo que se ingresara en un futuro traspaso: se publicó un 40 por ciento en aquel momento y un 50 por ciento años después, y nunca ha quedado claro. El Mallorca podía alinearlo cada domingo, pero no iba a cobrar entero el día que saliera. En cinco temporadas Eto'o jugó 133 partidos de Liga, marcó 54 goles y se convirtió en el máximo goleador liguero de la historia del club. En la final de Copa de 2003 marcó dos goles ante el Recreativo y le dio al Mallorca su primer título copero. Con el tercer puesto de Liga en la mano, el equipo jugó la Champions 2001-02: entonces ese puesto obligaba a pasar por la previa, y el Mallorca eliminó al Hajduk Split para meterse en una liguilla con el Arsenal.

El 11 de agosto de 2004 Eto'o firmó por el Barcelona a cambio de 24 millones, repartidos a partes iguales entre Madrid y Mallorca, doce para cada uno. El club balear había puesto 7,2 tres años antes, así que en el papel la operación dejó unos cinco millones limpios.

Lo que el Mallorca sacó de esas cinco temporadas no fue solo esa diferencia. Con los goles de Eto'o ganó una Copa y jugó la Champions. Diego Tristán salió al Deportivo en agosto de 2000 y Albert Luque siguió el mismo camino por unos 15 millones en agosto de 2002. El club funcionaba así.

Ahora bien, ser bueno cerrando operaciones no garantiza que el club aguante. Alemany se apartó en 2005 y la deuda creció con las directivas siguientes. Cuando volvieron a llamarlo, en 2009, ya no había margen, y en 2010 el Mallorca entró en concurso de acreedores. Vendió su participación y se marchó aquel junio.

En un Valencia con dinero fue un comprador más

En marzo de 2017 Alemany llegó al Valencia como director general. Si a alguien le da por llamarlo especialista en vender, estos dos años y medio son el pero.

En Mestalla compró. Gonçalo Guedes por 40 millones, Geoffrey Kondogbia por 22, Kevin Gameiro por 14. Son cifras de prensa, pero dan la medida. Había dinero de Peter Lim y él lo gastó. Fichó a Marcelino García Toral, acabó cuarto el primer año para devolver al club a la Champions y ganó la Copa de 2019 al Barcelona por 2-1.

Los resultados están ahí. Aun así, en esos dos años y medio no he encontrado una operación que solo pudiera haber cerrado él. Lo que queda es un directivo solvente con dinero detrás, y poco más.

El final es lo que se repetiría después. En el verano de 2019 se contó que el traspaso de Rodrigo al Atlético por 60 millones se había acordado directamente entre Lim y Miguel Ángel Gil Marín, por encima del director general y del entrenador. La operación no llegó a cerrarse porque el Atlético no consiguió dar salida antes a Ángel Correa y se quedó sin sitio. El choque por quién mandaba en la planificación deportiva ya no se arregló. Marcelino fue destituido en septiembre y Alemany, el 7 de noviembre, semanas después de ganar una Copa y recuperar la Champions.

Metió a Lewandowski en un club que no podía inscribir

En marzo de 2021 Alemany se hizo cargo del fútbol profesional del Barcelona. Aquel club tenía problemas hasta para inscribir a los futbolistas que firmaba. En agosto se fue Leo Messi. Después del dinero del Valencia, este era el trabajo contrario, y es donde se le ve mejor.

En el verano de 2022 el Barcelona vendió por adelantado parte de sus ingresos de televisión y de su negocio de licencias para hacer sitio, y fichó a Robert Lewandowski, Raphinha y Jules Koundé. Las palancas no fueron mérito suyo en exclusiva: vender ingresos futuros pasaba por el consejo y por la asamblea, y ahí la decisión era del club. Convertir ese margen en fichajes concretos sí era trabajo de su departamento. Según las cuentas de Mundo Deportivo, las operaciones de salida de sus tres temporadas dejaron unos 220 millones, más o menos lo que cobró el Barça por Neymar en 2017.

El aficionado del Atlético lo recuerda de esa época en la acera de enfrente. En el verano de 2021 Antoine Griezmann volvió cedido desde el Barcelona con una obligación de compra de 40 millones ligada a los minutos que jugara. Los dos clubes interpretaron esa cláusula de forma distinta. Buena parte del curso 2022-23 Griezmann entró en la segunda parte, y cómo se contaban esas apariciones acabó siendo toda la discusión. El traspaso terminó cerrándose en 20 millones más cuatro en variables. En aquella negociación, enfrente de Gil Marín estaba Alemany.

En mayo de 2023 se habló del Aston Villa. Se quedó, pero Deco llegó como director deportivo, el poder se movió con él y Alemany dejó el Barcelona el 2 de septiembre de aquel año.

Siete fichajes en diez meses y cuatro titulares nuevos

Sus diez meses en el Atlético traen el mismo gesto que el Mallorca y el Barcelona. Conviene empezar por lo que se encontró. En el verano de 2025, ya sin Andrea Berta, el club incorporó a diez futbolistas. Al cierre de aquel mercado, Transfermarkt situaba el gasto en unos 176 millones y los ingresos por ventas en unos 68. La temporada acabó con el cuarto puesto, unas semifinales de Champions y un subcampeonato de Copa.

Su primer movimiento no fue comprar. En enero de 2026 Conor Gallagher se fue al Tottenham por 40 millones y Giacomo Raspadori a la Atalanta por 22 más variables, seis meses después de que el Atlético le pagara al Nápoles prácticamente lo mismo. Javi Galán salió a Osasuna y en ese mismo mercado se cerró el traspaso definitivo de Rodrigo De Paul al Inter Miami. Según Transfermarkt, los 77,5 millones que ingresó el club aquel invierno son la cifra más alta que ha recibido un equipo de LaLiga en un mercado de invierno.

Comprar vino después. El 2 de febrero, el día del cierre, el Atlético anunció de golpe a Ademola Lookman, Obed Vargas y Rodrigo Mendoza en cuanto pasaron el reconocimiento médico. El gasto invernal fueron 54 millones, 35 de ellos por Lookman. Vendió por 77,5 y compró por 54: cerró el mercado con 23,5 de superávit. Cerrar en las últimas horas es algo que la prensa española lleva tiempo asociando a su nombre.

El verano siguiente llegaron cuatro: Alejandro Grimaldo el 30 de junio, Morten Hjulmand el 11 de julio, Kang-in Lee en julio y Cristian Romero el 15 de agosto. Los contratos son todos largos, hasta junio de 2030 el de Grimaldo y hasta junio de 2031 los otros tres.

Solo hay una cifra oficial. El hecho relevante que Sporting SAD comunicó a la CMVM portuguesa fija a Hjulmand en 40 millones fijos y hasta cinco más por objetivos. De los otros tres el club no ha dicho nada. Lo publicado habla de 35 millones fijos por Lee, 15 por Grimaldo y entre 33 y 35 por Romero, y con todas las variables cumplidas los cuatro rondarían los 148.

Poner en fila a los que se fueron enseña dónde corta. Aunque acabe de llegar, si tiene precio, sale. Matteo Ruggeri, Thiago Almada y, en invierno, Raspadori habían fichado en el verano de 2025. Ruggeri se había hecho con el lateral izquierdo antes de marcharse al Aston Villa. Las cifras publicadas no coinciden: Marca habló de 18 fijos más seis en variables, otros situaron el fijo en 25 y el total en 30. En cualquier caso, por encima de los 17 que el Atlético pagó un año antes.

Lo de Almada es más enredado. Lo que compró el Atlético en el verano de 2025 fue el 50 por ciento de sus derechos; la otra mitad se quedó en su club de procedencia. El traspaso al River Plate anunciado el 8 de agosto fue por el 100 por cien a cambio de 20 millones, y se ha publicado que al Atlético le corresponden los 10 de su mitad. Según las cifras publicadas, pagó unos 21 por él e ingresó 10. Esa no la recuperó. Nahuel Molina, tras cuatro temporadas, se fue a la Roma por 13 fijos y hasta 19 con variables. Y Griezmann salió hacia el Orlando City según el acuerdo anunciado el 24 de marzo, sin cifra pública.

Sumando los fijos publicados, el verano se fue en 123 o 125 millones y regresaron entre 40 y 48, según qué cifra de Ruggeri se tome. El invierno fueron 54 de gasto y 77,5 de ingreso. Con variables y cláusulas sin publicar no hay número exacto, pero con los fijos que se conocen el Atlético ha incorporado a siete futbolistas en sus diez meses con un desembolso neto de entre 52 y 61 millones. En ese tiempo han cambiado cuatro titulares y arriba ha entrado Lookman.

Los cuatro de este verano me convencen, por precio y por contenido. Un pivote de 27 años que era capitán en su club, un central campeón del mundo en 2022, un lateral izquierdo campeón de la Bundesliga con el Leverkusen. Para lo que dan, ninguna de esas cifras es cara. Al mismo tiempo, ha ido soltando en un año a los futbolistas que reunió su antecesor, uno tras otro: Raspadori por lo que costó, Ruggeri por más, Almada asumiendo la pérdida. Que el club acabara de gastarse una fortuna en alguien no le sirve de argumento para conservarlo. Su fuerza no está en encontrar futbolistas, está en fijar las condiciones de una operación. Menos a quién comprar y más por cuánto, cuándo y con qué estructura de pago se deja salir. Quedarse los derechos de Eto'o aceptando repartir lo que se ingresara por él, y convertir el margen que se fabricó el Barcelona en fichajes reales, son el mismo trabajo.

Lo que falta está por detrás del once

Griezmann jugó 56 partidos en 2025-26, 29 como titular y 27 saliendo del banquillo, con 14 goles y ocho asistencias. Era un futbolista que servía de las dos maneras y respondía en las dos. Cuando se va alguien así, lo primero que se nota no son los goles: es que cuesta más gestionar las rotaciones.

Con los laterales el asunto es más serio. En estos diez meses se han ido Javi Galán, Matteo Ruggeri y Nahuel Molina, y de lateral solo ha entrado Grimaldo. El once ha ganado en calidad, pero hay menos recambios cuando falta alguien. Eso se paga en las semanas en que se juntan lesiones y sanciones.

Hay algo más en cómo está armada esta plantilla. Grimaldo es de 1995 y Romero de 1998, y los dos tienen contrato hasta 2030 y 2031. Cuando pasen su mejor momento seguirán teniendo años firmados, y a esas alturas recuperar dinero cuesta. Es una planificación que ha preferido el rendimiento inmediato al valor de reventa, y ahí ha sido consecuente.

Lo último no sale de la plantilla sino de su carrera. La manera de trabajar de Alemany solo ha funcionado donde la planificación era realmente suya. En el Valencia lo destituyeron tras chocar con el propietario y del Barcelona se fue cuando el poder pasó a otro. Se ha publicado que en el Atlético tiene plenos poderes. Qué ocurriría si esos poderes se diluyeran no lo sabe nadie. Lo que sí consta es que en Valencia hubo una pelea por quién mandaba en el mercado y que en el Barcelona se marchó cuando el club montó otra estructura.

Si lo publicado es cierto, su contrato acaba en la primavera de 2027

El club no ha hecho público cuánto dura su contrato. Si los 18 meses que se han contado son correctos, termina en la primavera de 2027. El de Diego Simeone acaba el 30 de junio de 2027, y eso sí lo ha anunciado el club. Sobre cómo se decidirá una renovación, Miguel Ángel Gil Marín ha dicho que lo valora mes a mes y temporada a temporada. El hombre que está firmando contratos hasta 2031 llega al final del suyo casi a la vez que el entrenador.

Si eso es casualidad o está pensado así, no hay manera de saberlo. Si los 18 meses son ciertos, antes de la primavera de 2027 habrá que decidir si sigue.

Mirando a quién vende y por cuánto se entiende hacia dónde va este club antes de que se anuncie ningún fichaje.

Fuentes
  • Web oficial del Atlético de Madrid (presentación, acuerdos por Almada, Molina y Ruggeri)
  • Apollo Global Management (comunicados sobre la compra de acciones)
  • Hecho relevante de Sporting SAD a la CMVM portuguesa
  • Transfermarkt (balances de los mercados)
  • Mundo Deportivo (ingresos por salidas en la etapa del Barcelona)
  • Marca / AS / Cadena SER / ESPN / Sky Sports (cifras publicadas)
  • Web oficial del RCD Mallorca (historia del club)
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