Sin Griezmann y sin visos de Julián
La temporada 2026-27 del Atlético de Madrid arranca este miércoles 19 de agosto a las 21:00 ante el Málaga. Jornada 1, Metropolitano. Enfrente, un recién ascendido que vuelve a Primera ocho años después y un partido en el que, sobre el papel, hay que sumar tres. El problema es que no se ve la delantera que tiene que ir a buscarlos.
Antoine Griezmann ya no está. El francés, que se marchó al Orlando City este verano, deja 501 partidos y los 212 goles que le convierten en el máximo goleador de la historia del club.
Lo de Griezmann se sabía desde junio. Lo que se ha vuelto ilegible en los últimos días es Julián Álvarez. Simeone dijo en la previa que «este partido no lo vemos en esas condiciones para poder jugar o participar». No es una lesión. Julián se incorporó el 10 de agosto y se entrenó por primera vez el día 11, ocho días de pretemporada. Varios medios dan por hecho que se queda fuera de la convocatoria. Se le espera de vuelta el domingo, ante el Villarreal.
Alexander Sørloth cae por una lesión muscular. Los dos compartieron el pichichi del equipo la pasada temporada con 20 goles cada uno en todas las competiciones, y el Atleti empieza sin ninguno de ellos. Cristian Romero, que firmó el 15 de agosto, sigue con trabajo individual desde que llegó y no se espera que participe.
Que Julián dijera durante el Mundial que quería salir sigue escociendo en la grada. Simeone, apoyándose en que el dueño del club cerró la puerta a la venta sin medias tintas, lo zanjó con un «esto es como en los juicios, no ha lugar», y añadió que van a intentar armar un equipo alrededor de él. Si la decisión es no venderle, no hay margen para enredar la situación desde el vestuario.
Que un pichichi de Primera Federación entre en la quiniela del once lo dice todo
¿Quién juega arriba? Lo más probable es que sea Ademola Lookman. Llegó de la Atalanta en febrero y lleva 9 goles en 24 partidos en media temporada; en Liga son 4 en 622 minutos, así que el rendimiento por minuto no está mal. Puede jugar por dentro y por fuera, y ante un rival replegado rinde más recibiendo al pie y encarando que buscando la espalda.
El otro nombre es Arnau Ortiz. Tiene 24 años, fue el máximo goleador de Primera Federación la pasada campaña con 23 tantos y jugó los cuatro amistosos de pretemporada, marcando dos goles. El gol de la victoria en Marsella también salió de un pase suyo. El club le dio ficha del primer equipo esta semana y el dorsal 16, el que dejó libre Nahuel Molina al irse a la Roma. El descaro y la velocidad con el balón son de verdad, y saliendo desde el banquillo puede romper un partido.
Ahora bien, de revulsivo. Que un futbolista que la temporada pasada estaba en Primera Federación entre en la quiniela del once titular de la primera jornada no es para celebrarlo. En un equipo que vuelve a jugar la Champions, arriba deberían tirar los que ya han construido algo a este nivel. Si se mira el verano entero, con Grimaldo y Romero se ha rehecho la defensa y con Hjulmand se aprieta el centro del campo. Queda la delantera como la única zona corta.
Tampoco creo que haya que lamentar la ausencia de Julián. La pasada temporada apareció en los partidos grandes: marcó 10 en Champions y batió el récord del club en una sola edición. También pasó casi cuatro meses sin ver puerta en Liga. Y en los cuatro amistosos de pretemporada el equipo marcó sin él. El problema no es que falte uno. Es el fondo de armario de la delantera.
El Málaga llega con la zaga por rehacer
El Málaga bajó de Primera en 2018 y en 2023 se cayó también de Segunda. Ha vuelto encadenando dos ascensos desde la tercera categoría. La pasada campaña fue cuarto en Segunda con 73 puntos, 75 goles a favor y 52 en contra: un equipo que subió a base de intercambiar golpes, no de cerrar partidos.
Juanfran Funes, su entrenador, es maestro de Educación Física en excedencia. Llegó en 2020-21 para dirigir al filial y cogió el primer equipo a mitad de la pasada temporada, en el relevo de Sergio Pellicer y con el club metido en la pelea por no bajar, para acabar subiéndolo. Buena parte de esta plantilla son chavales que él mismo formó en la cantera. Desde que está, el Málaga ataca con valentía desde la posesión. Si esta noche insisten en esa idea, mejor para nosotros.
Otra cosa es que hoy puedan sacar el equipo que querrían. Entre lesiones y situaciones de mercado sin resolver, ocho futbolistas se han quedado sin viajar. Aarón Ochoa está sancionado y además arrastra una lesión de menisco, y Fernando Calero, el central que firmaron este verano, se cae por lesión. Quién acompaña a Einar Galilea en el eje ni siquiera lo tienen claro en Málaga. Carlos Dotor sí ha entrado en la lista de 22 tras recuperarse.
Arriba sí tienen a alguien a quien temer. Chupe, el 9, tiene 21 años y firmó 24 goles en la fase regular de Segunda, y marcó también en la vuelta de la final del play-off. El Málaga va a pasar tramos largos metido en su campo, y la calidad de esa resistencia depende de que haya alguien capaz de sujetar el balón cuando lo despejan.
¿A quién va a encontrar el centro de Grimaldo?
Con estas plantillas, el Atleti va a tener el balón casi toda la noche. Y romper a un rival bien plantado no fue lo que mejor hizo este equipo la temporada pasada. Demasiados partidos se atascaron ante bloques bajos y acabaron con el marcador de ocasiones parado.
Lo que quiero ver es cuánto balón mete Alejandro Grimaldo desde la izquierda. El centro que enseñó en el Leverkusen abre un ángulo distinto por fuera cuando el rival tapa el centro. Él tampoco ha jugado mucho en pretemporada, así que los 90 minutos no están garantizados. Con el traspaso de Matteo Ruggeri al Aston Villa ya publicado, todo apunta a que Grimaldo se queda como único lateral izquierdo puro de la plantilla. La banda de este verano depende de cómo responda.
A Kang-in Lee le toca el trabajo de girarse en espacios cortos. En cuanto alguien se gira por dentro, la defensa se cierra hacia el centro, y ahí es donde se libera Grimaldo por fuera. La altura a la que Morten Hjulmand consiga coger el balón también va a marcar cómo se coloca el equipo cuando empuje.
Estreno en casa, rival recién ascendido y con ocho bajas: ganar es el punto de partida. Lo que se juzga es el cómo, y lo que voy a mirar es si los balones que llegan de fuera encuentran a alguien. Ni Lookman ni Arnau Ortiz son delanteros de esperar en el segundo palo. Si se repite varias veces la imagen de Grimaldo poniendo un buen balón y nadie apareciendo, la falta de fondo arriba pasa a ser algo que hay que arreglar antes de que cierre el mercado.