El dibujo con Baena arriba encaja mejor contra un rival que sale a presionar que contra uno que se encierra

Jornada 4 de Liga, sábado 5 de septiembre a las 16:15 en San Mamés. Simeone repetirá, probablemente, casi el mismo once que en Sevilla. Las previsiones de seis medios de aquí que he consultado ponen todas a Baena en la punta. Solo difieren en si el central es Hancko o Romero y en si en el medio va Hjulmand o Koke. Sørloth se queda fuera de la convocatoria por cuarto partido seguido por una lesión muscular, Jonathan David, llegado el último día del mercado, no se incorporó hasta el miércoles, y Julián Álvarez vuelve a la lista, pero se le espera en el banquillo.

Creo que mantener este dibujo también contra un equipo de presión alta es la decisión correcta. Terzić lo dijo en la rueda de prensa de la víspera: «queremos ser un equipo de presión muy alta, que siempre juega con valentía con el balón y que juega asociado». A un rival que sale a presionar se le abren espacios tanto por delante como a la espalda de la última línea, y la forma más fácil de explotarlos es la que se vio en la primera parte de Sevilla: robar y, en la transición, que lleguen jugadores desde segunda línea. Contra un rival así el encaje debería ser mejor que contra uno que se encierra.

El propio Terzić ha hablado de lo difícil que es marcar esa estructura: «Siempre rotan las posiciones y su formación en el campo y ese es nuestro desafío. Debemos tener buena comunicación». Visto desde la defensa, es un dibujo en el que cuesta saber a quién hay que coger.

A Simeone le preguntaron por el asunto y respondió así: «Siempre es diferente jugar con delanteros más posicionales que con medias puntas llegando de segunda línea. La verdad que el fútbol es muy cambiante y depende de los futbolistas». Si habrá o no un nueve, él no lo ha dicho.

Lo que preocupa es acabar a pelotazos y encerrarse después de ponerse por delante

La primera preocupación es que, con la presión encima, del centro del campo hacia atrás se pongan nerviosos y despejen en largo. Arriba están Baena, Kang-in y Lookman, y ninguno de los tres tiene como oficio aguantar el balón de espaldas. Si el pelotazo no encuentra a nadie que lo baje, la pelota vuelve enseguida y el equipo queda otra vez encerrado. La cuestión es si Hancko y Pubill, Hjulmand y Barrios son capaces de sacar el balón jugado bajo presión y desmontar la primera línea rival. Si lo consiguen, detrás les espera la espalda de un rival que ha subido.

La segunda llega después de adelantarse. En Sevilla, con el 0-3 antes del descanso, el equipo pasó la segunda parte tan encerrado que los toques del Sevilla dentro del área del Atlético pasaron de cinco en la primera mitad a más de veinte en la segunda. El propio Simeone lo reconoció: «a partir del 20′ nos fuimos quedando sin energía y el empuje del Sevilla nos llevó a no tener situaciones de gol», e ItC escribió que el equipo pagó el precio de replegarse a defender. Si en San Mamés cae primero el gol rojiblanco, al Athletic no le quedará otra que echarse aún más arriba, y ahí es donde creo que se multiplicarán las ocasiones para el segundo. Ir a buscarlo o ponerse a defender la ventaja. Si el equipo se mete atrás, el rato de sufrir será largo.

Que el regreso de Julián llegue a domicilio no es una mala noticia

El mercado cerró el 1 de septiembre a las 23:59 y el traspaso de Julián Álvarez no se produjo. Del 26 al 28 de agosto faltó a los entrenamientos con el grupo, por indisposición según la explicación del club, y no viajó a Sevilla. El 30 volvió a trabajar con el equipo y su nombre figura en la lista de 24 convocados que adelantó EFE el día 4. Simeone dijo en la previa: «Está entrenando muy bien, la verdad que estará convocado y será parte del grupo que sale a jugar en Bilbao», sin aclarar si será titular. Todas las alineaciones probables lo sitúan en el banquillo.

Mateu Alemany, el 29 de agosto, contó que había hablado con él en el entrenamiento del día anterior: «Ayer mismo en el entrenamiento estuve charlando con él y bien. Normalidad». Simeone dejó otra frase en la rueda de prensa del viernes: «Y todos juzgamos. (...) Hay que juzgar menos y preocuparse más en aprender».

Que su primer partido tras volver a la convocatoria sea fuera de casa no le viene mal. Cuando entró en el 66 ante el Villarreal, el Metropolitano le recibió con pitos. Lo que le caerá en San Mamés serán los silbidos de la grada rival, los mismos que se lleva cualquier jugador visitante. Terzić también cuenta con él: «también tengo que preparar a mi equipo para la posibilidad de que Julián Álvarez esté en el campo». Si en los minutos que tenga desde el banquillo se vacía, la próxima vez que salga en casa los pitos deberían ser algo menos.

Que Grimaldo es otro tipo de jugador que Ruggeri todavía no se ha visto en los números

Tras el partido de Sevilla, ItC, AS y Marca coincidieron en señalar acciones defensivas de Grimaldo, y en las notas de ItC se quedó en un 5, empatado como el más bajo de los titulares. Lo defensivo ya quedó escrito en la crónica de aquel partido, así que aquí miro los números en ataque. Su antecesor, Ruggeri, jugó la pasada temporada 26 partidos de Liga, 20 de ellos como titular, sin goles y con 3 asistencias; 7 contando todas las competiciones. Los de Grimaldo son otra cosa: en tres años en el Leverkusen, 145 partidos, 30 goles y más de 40 asistencias, y solo la pasada campaña 8 goles y 8 asistencias en 29 partidos de Bundesliga. En sus dos partidos con el Atlético, sin embargo, FotMob le cuenta 0 ocasiones creadas, 0 asistencias y 3 toques en total dentro del área rival. En el estreno ante el Málaga se quedó en el banquillo sin jugar, así que solo llevamos 180 minutos vistos. Es pronto para juzgar.

Aun así, hoy debería tener más situaciones para recibir de cara y conducir. A un rival que presiona arriba se le queda la espalda descubierta, y si consigue meterse por detrás del lateral derecho cuando este suba, eso se convierte directamente en ocasión de gol. El nivel defensivo también tiene que subir respecto a lo que dejó en Sevilla. Pedirle las dos cosas a la vez es exigente, pero en el Benfica, donde estuvo de 2016 a 2023, su sitio era el lateral izquierdo.

El Athletic, decimotercero, es un rival menos cómodo de lo que dice la tabla

El Atlético llega cuarto con 7 puntos. El viernes el Real Madrid perdió 0-1 con el Betis, y arriba están empatados a 9 Barcelona, Real Madrid y Betis, con distinto número de partidos jugados. Ganar aquí supone llegar a 10 y ser líder hasta que el Barcelona juegue el domingo. En la semana en que ha perdido el Madrid, este es el sitio para coger impulso.

El Athletic es decimotercero con 3 puntos. Este verano no ha fichado a nadie de fuera, no tiene competición europea y en sus tres primeros partidos cayó 1-3 con el Sevilla y 0-2 con el Barcelona y ganó 2-0 al Celta. Según el recuento de Deia, el diario bilbaíno, en sus últimos cinco partidos en casa solo ha ganado uno, y Terzić lo dijo así: «Ahora tenemos una buena oportunidad para empezar a sumar puntos en casa» y «no hay ningún equipo en el mundo que sea invencible, sobre todo, cuando juegas en casa». Yuri Berchiche, expulsado ante el Sevilla, cumplió su partido de sanción y volvió contra el Celta.

No pienso que la clasificación lo convierta en un rival fácil. En el 2-0 al Celta también dominó en el número de disparos, 17 por 8. Y San Mamés es un campo en el que el Atlético no ha marcado dos goles en ninguna de sus ocho visitas ligueras desde la 2018-19. En las cinco últimas se han alternado victoria y derrota: en diciembre pasado el Atlético perdió 0-1 con un gol de Berenguer en el 85, y la última victoria llegó en agosto de 2024, con un tanto de Correa en el descuento de la segunda parte. Este también tiene pinta de resolverse por un gol. Quiero estar en el lado que lo marque primero.

Si el centro del campo consigue salir jugando de la presión, si el equipo sigue yendo arriba después de adelantarse y cuántas veces se mete Grimaldo a la espalda del lateral derecho rival. Eso es lo que quiero ver. El día 9 toca Anfield, con tres días de descanso por medio. Quiero llegar allí con esta victoria.