El grado mide la gravedad de la rotura

El «grado» que aparece en las noticias sobre roturas musculares es una escala de tres niveles que ordena la lesión según el daño del tejido y la pérdida de fuerza y de función. Es una clasificación antigua, en uso desde los años sesenta. Las definiciones cambian un poco de un sistema a otro, pero a grandes rasgos el grado 1 corresponde a unas pocas fibras estiradas o rotas: duele al presionar y la fuerza se conserva. En el grado 2 se ha roto una parte de las fibras, el dolor es intenso y la debilidad al contraer el músculo es evidente. El grado 3 es la rotura completa del músculo, con pérdida de la función, y a veces se palpa un hueco bajo la piel. La guía clínica que publicó el departamento médico del FC Barcelona en 2009 llama microrrotura fibrilar al grado 1, rotura fibrilar al grado 2 y rotura muscular al grado 3. La rotura fibrilar que tanto se lee en la prensa española sería un grado 2 según esa guía, pero clubes y medios añaden muchas veces un grado I o II a la propia rotura fibrilar, así que conviene no deducir la gravedad solo por el nombre.

Los plazos de vuelta también se cuentan siguiendo esos tres escalones. La misma guía del Barcelona da de 3 a 15 días para el grado 1, de 3 a 8 semanas para el grado 2 y de 8 a 12 semanas para el grado 3. Hay cifras más cercanas a lo medido de verdad en un estudio de la UEFA. De 516 lesiones de isquiotibiales registradas en 23 clubes europeos se tomaron las 207 que tenían resonancia y formulario de hallazgos completo, y se repartieron en cuatro grados, de 0 a 3, con el 0 para las que no mostraban nada en la imagen. La baja media fue, por ese orden, de 8, 17, 22 y 73 días. El grado 3 fue raro, apenas un 3%, y siete de cada diez eran grado 0 o 1, sin rotura de fibras en la imagen.

El «grado 2» no significa lo mismo en todas partes

Aquí conviene saber algo: no existe una única forma de asignar el grado en todo el mundo. La escala antigua del 1 al 3 se decidía en la consulta, con la palpación y la fuerza, y desde que la resonancia se generalizó han aparecido varias clasificaciones distintas según qué se cuenta en la imagen. La clasificación de Múnich, que un grupo de expertos consensuó en 2013, pone en el 1 y el 2 las lesiones sin rotura de fibras y en el 3 y el 4 las que sí la tienen. La BAMIC (British Athletics Muscle Injury Classification), creada en 2014 por el equipo médico del atletismo británico, gradúa de 0 a 4 según el área y la longitud del edema que se ve en la resonancia y según cuánto se ha desestructurado la fibra, entre otros criterios. En los grados 1 a 4 añade además una letra, a, b o c, según la lesión esté en el lado de la fascia, dentro del músculo o en la unión con el tendón, o dentro del propio tendón. Una revisión que reunió los estudios publicados entre 2010 y abril de 2022 encontró 24 clasificaciones distintas en 37 trabajos.

Es decir, un mismo «grado 2» significa, en la escala clásica, una rotura parcial de fibras; en la BAMIC, una lesión moderada definida por lo que muestra la resonancia; y en la de Múnich, un cuadro en el que directamente no hay rotura. Cuando un club o un medio dice «grado 2», no suele aclarar de qué sistema habla. El número, por sí solo, no se puede traducir a semanas.

Más que el grado, importa si el tendón está afectado

Es cierto que el grado y la duración de la baja van de la mano: a más grado, más días. Pero la dispersión es enorme. En el estudio de la UEFA de antes, entre los 17 días del grado 1 y los 22 del grado 2 solo hay cinco de diferencia, y las desviaciones típicas son de 10 y 11 días, mayores que la propia diferencia. En un estudio que siguió 169 lesiones de un solo club profesional durante diez temporadas, el 2b de la BAMIC va de 0 a 70 días y el 3c de 3 a 191. Dentro de un mismo grado, la baja puede durar unos días o varios meses.

Lo que yo miro antes que el número es si la lesión ha llegado al tendón. En un estudio de un club inglés con 61 lesiones de isquiotibiales a lo largo de ocho temporadas, dentro del mismo grado 2 de la BAMIC, los 10 casos de 2c, con afectación del tendón intramuscular, tardaron una mediana de 37 días en volver por completo al entrenamiento con el grupo, frente a 22 días en los 16 casos de 2b, sin tendón afectado. Hubo recaídas en 5 de las 13 lesiones con tendón y en 5 de las 40 sin tendón, excluido el grado 0; son cifras pequeñas, pero la diferencia fue significativa. También cambia según el músculo. En el estudio de la UEFA sobre 255 lesiones, la tasa de recaída del bíceps femoral fue del 18%, frente al 2% del semimembranoso y del semitendinoso, otro orden de magnitud. Cuánto se alarga la baja cuando hay tendón afectado varía según el estudio, y hay trabajos que concluyen que, aunque exista diferencia, el solapamiento entre individuos es tan grande que sirve poco como pronóstico. Aun así, hay una síntesis que señala que solo dos hallazgos se asociaron con la duración de la baja de forma consistente a través de varias clasificaciones: que la resonancia no muestre nada y que el tendón esté afectado.

El parte médico del Atlético no da plazos

Con estas cifras en la cabeza se entiende mejor cómo redacta el Atlético sus partes médicos. He repasado diez lesiones musculares anunciadas oficialmente desde 2025 y en siete el parte no pasa de «lesión muscular en el muslo» como localización, con el cierre habitual de que «la evolución determinará su regreso». Ninguno de los diez da semanas ni señala un partido para la vuelta. Los que mencionan el grado lo hacen con expresiones como «bajo grado» o «grado moderado», nunca con un 1 o un 2. Las «tres semanas» o «el mes» que se leen en la prensa no son cifras que aparezcan en el parte, al menos no en el comunicado oficial del club.

Los casos de la temporada pasada muestran cuánto baila esa estimación. El 3 de diciembre de 2025, Álex Baena y José María Giménez fueron anunciados con la misma fórmula, «lesión muscular de bajo grado», y la prensa calculó unas dos semanas para cada uno; los dos entraron en su primera convocatoria el 4 de enero, contra la Real Sociedad, 32 días después del parte. Antoine Griezmann fue anunciado el 23 de enero con la misma expresión de bajo grado y 13 días después salió de titular contra el Betis y marcó en el minuto 62. Al revés, el parte de Pablo Barrios del 26 de abril no mencionaba el grado, la prensa hablaba de entre 10 días y un mes, y no volvió en lo que quedaba de temporada.

Volver a jugar no es estar curado

Y también cambia la forma de mirar lo que viene después de la baja. En el recuento de la UEFA sobre 21 temporadas, el 18% de las lesiones de isquiotibiales son recaídas, y unas siete de cada diez ocurren en los dos meses siguientes a la vuelta a los partidos. En el recuento de la misma UEFA sobre lesiones musculares en general, la baja por recaída fue más larga que la de la primera lesión.

Por eso, en los dos meses posteriores a la vuelta, he decidido no sorprenderme si un jugador encadena entradas desde el banquillo o si, el día que recupera la titularidad, vuelve a ser sustituido. Y hay cambios que desde fuera cuestan de leer aunque no tengan que ver con una lesión. En enero de la temporada pasada, contra el Bodø/Glimt, Barrios fue sustituido en el minuto 78 y hubo pitos en el Metropolitano. Dos días después, Simeone lo explicó en rueda de prensa: «Pablo es un jugador muy importante para nosotros, juega cada tres días y no tener recambio parecido a Pablo Barrios para nosotros hace que tengamos que protegerlo para que siga jugando y pueda jugar todos los partidos» (Cadena SER). Como con los partes médicos, creo que dentro del equipo hay razones que desde fuera no se ven.

Fuentes
  • Servicios médicos del FC Barcelona, guía de práctica clínica «Guía de práctica clínica de las lesiones musculares» (Apunts Med Esport 2009;44(164):179-203)
  • Ekstrand J et al., «Hamstring muscle injuries in professional football: the correlation of MRI findings with return to play» (Br J Sports Med 2012;46:112-117)
  • Ekstrand J, Lee JC, Healy JC, «MRI findings and return to play in football: a prospective analysis of 255 hamstring injuries in the UEFA Elite Club Injury Study» (Br J Sports Med 2016;50:738-743)
  • Ekstrand J et al., «Hamstring injury rates have increased during recent seasons and now constitute 24% of all injuries in men's professional football: the UEFA Elite Club Injury Study from 2001/02 to 2021/22» (Br J Sports Med 2023;57:292-298)
  • Ekstrand J, Hägglund M, Waldén M, «Epidemiology of muscle injuries in professional football (soccer)» (Am J Sports Med 2011;39:1226-1232)
  • Mueller-Wohlfahrt HW et al., «Terminology and classification of muscle injuries in sport: the Munich consensus statement» (Br J Sports Med 2013;47:342-350)
  • Pollock N et al., «British athletics muscle injury classification: a new grading system» (Br J Sports Med 2014;48:1347-1351)
  • Shamji R et al., «Association of the British Athletic Muscle Injury Classification and anatomic location with return to full training and reinjury following hamstring injury in elite football» (BMJ Open Sport Exerc Med 2021)
  • Huber PJ et al., comparación de la clasificación de Múnich y la BAMIC (Scand J Med Sci Sports 2025;35(10):e70147)
  • van der Made AD et al., «Intramuscular tendon involvement on MRI has limited value for predicting time to return to play following acute hamstring injury» (Br J Sports Med 2018)
  • Hamilton B, Alonso JM, Best TM, «Time for a paradigm shift in the classification of muscle injuries» (J Sport Health Sci 2017)
  • Fontanier V et al., revisión de alcance sobre las clasificaciones de lesiones musculares (J Sci Med Sport 2025)
  • Partes médicos oficiales del Atlético de Madrid (3 de diciembre de 2025, 23 de enero de 2026 y 26 de abril de 2026; citas literales vía COPE / EFE / ElDesmarque / Eurosport), actas de partido de ESPN (4 de enero, 5 de febrero y 24 de mayo de 2026)
  • Cadena SER y Mundo Deportivo (rueda de prensa de Simeone, 30 de enero de 2026)
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